Séneca fue uno de los grandes filósofos del estoicismo romano, además de político, dramaturgo y consejero del emperador Nerón. Nació en Córdoba alrededor del año 4 a.C. y murió en Roma en el 65 d.C., obligado a suicidarse por orden de Nerón.
Su obra —especialmente las Cartas a Lucilio— sigue siendo una guía práctica sobre cómo vivir con virtud, serenidad y autocontrol.

Algunas de sus frases más significativas:
“La verdadera felicidad es disfrutar del presente sin depender ansiosamente del futuro”.
“No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas».
“La mayor parte de la angustia proviene de la imaginación, no de la realidad”.
“El que tiene poco desea menos; el que desea menos es más libre”.
«No hay viento favorable para el que no sabe a donde va».
«Hace falta toda una vida para aprender a vivir “.

“La muerte de Séneca” de Pedro Pablo Rubens (1612). Colección Museo Del Prado (Madrid).
Hay otra frase de Séneca que nos enseña que «sin estudiar enferma el alma».