El tango, un frenesí de arrabal

El tango es un género musical y un baile apasionado que tiene sus raíces en los barrios de los trabajadores de Buenos Aires (Argentina) y Montevideo (Uruguay).

La música del tango es una fusión de diversas influencias europeas, y el baile se caracteriza por su gran elegancia y sensualidad, siempre es fascinante ver la intensidad y la conexión que se logra en cada paso.

Y, que decir de las letras, revelan el ambiente del arrabal y sus personajes. Hablan de la inmigración haciendo crítica social y, sobre todo, hablan del amor y las emociones, construyendo casi siempre una versión trágica de los vínculos sentimentales. También refieren de la ciudad, el barrio, la madre, la mujer, los amigos y los juegos de azar.

Sirva como ejemplo la letra del tango “Volver”, un extraordinario poema universalmente conocido. Al leerlo, la melodía aflora sola porque está perfectamente adaptada a la letra, una verdadera obra de arte, un sentimiento que se baila.

 Volver

Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno.

Son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor.

Y, aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.

La vieja calle donde le cobijo,
tuya es su vida, tuyo es su querer.

Bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver.

Volver,
con la frente marchita,
las nieves del tiempo platearon mi sien.

Sentir,
que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en las sombras, te busca y te nombra.

Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo que lloro otra vez.

Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.

Tengo miedo de las noches que pobladas de recuerdos
encadenen mi soñar.

Pero el viajero que huye
tarde o temprano detiene su andar.

Y, aunque el olvido que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión.

Guardo escondida una esperanza humilde
que es toda la fortuna de mi corazón.

Volver,
con la frente marchita,
las nieves del tiempo platearon mi sien.

Sentir,
que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en las sombras, te busca y te nombra.

Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo que lloro otra vez.

Carlos Gardel / Juan María Solare

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