Naúfrago, de Rafael Pantoja Antúnez

Ella me cambió el rumbo y estoy naufragando en esta vida.
¿A quién me puedo quejar yo, sí soy una barquilla a la deriva?

Los remos son como guadañas de la muerte,
no son herramientas de labranza.

Mi vida no tiene la insistencia de vivir,
me falta el valor para existir,
prefiero morirme poco a poco.

Llamo a la muerte y no me escucha,
no creo en lo escrito ni en el destino.

En mi carne no siento el duro frío del invierno,
tampoco siento la sed de la arena del desierto.

Cojo las brasas con las manos,
no siento las quemaduras ni por fuera ni por dentro.

Cuando la niebla es espesa como una cortina negra,
yo veo la perfección de lo imperfecto.

Cuando llueve el agua a torrenciales,
yo no me mojo, estoy seco.

No duermo nunca, ni en mi cama ni en barbecho.

No siento nunca hambre, ni de comida ni de deseo.

Si me cortara las venas con cuchillas,
la sangre no manaría de ellas.

Y todavía creo que estoy vivo, ¡seré iluso!…
Sí, verdaderamente, estoy completamente muerto.

Rafael Pantoja Antúnez

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5 comentarios en «Naúfrago, de Rafael Pantoja Antúnez»

  1. Increíble. Muy profundo. Una vida buscando el rumbo y la ansiedad de amar y vivir. Precioso nunca lo había leido. Mi padre era igual o mejor que cualquier literato de cualquier epoca. Muchas gracias Ana por publicarlo

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