Poemas, de Ernest Hemingway

Campos de Honor

Los soldados nunca mueren bien:
las cruces marcan los lugares;
donde ellos cayeron hay cruces de madera;
un palo sobre sus caras.

Los soldados empujan y tosen y caen de cabeza,
todo el mundo grita en rojo y negro,
los soldados se sofocan en una trinchera y
se asfixian completamente durante el ataque.

Todos los ejércitos son Iguales

Todos los ejércitos son iguales
la publicidad es fama,
la artillería hace el mismo viejo ruido,
el valor es atributo de los muchachos,
los viejos soldados tienen los ojos cansados.
Todos los soldados escuchan las mismas viejas mentiras,
los cadáveres siempre han atraído a las moscas.

No me interesan las mujeres extravagantes

No me interesan las mujeres extravagantes,
ni el coñac,
ni las mentiras.
Porque estoy enamorado.

Ernest Hemingway
(Estados Unidos 1899-1961)

La palabra

(Dedicado a Ernest Hemingway, uno de los más importantes escritores del siglo XX)

¡Cómo me gustaría conquistar la palabra para alumbrar la noche de mi entendimiento!
Transmitir experiencias, expresar sentimientos con precisas palabras,
para no traicionar el sentido profundo de mis razonamientos.

Escuché que dijeron: “una imagen vale más que mil palabras”…
La imagen captura un definido instante, condensado, inmóvil y preciso;
localizado, evidente y, suspendido en un tiempo concreto.
La imagen es estática y no va más allá de sugerirnos una emoción cautiva.

Las palabras implican mucho más, la expresión de un sentido.
La realidad que cada uno percibe al contemplar la imagen sin juicio.
Porque, el lenguaje no conoce fronteras…
Unión, conexión, creación, libertad sin obstáculos ni condiciones
para comunicarnos con la sola censura de nuestra conciencia y
el único límite de nuestra imaginación.

La palabra es el instrumento más perfecto de expresión de nuestra sociedad civilizada.
Civilización de humanidad tan imperfecta, tan impostora y descarada,
que la mayoría de las veces nos engaña.

4 febrero, 2003
Ana María Pantoja Blanco

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5 comentarios en “Poemas, de Ernest Hemingway”

  1. La fotografía es en el Café Iruña de Pamplona, que el escritor solía frecuentar, allí como homenaje han colocado su emblemática estatua a tamaño natural en el denominado “Rincón de Hemingway” junto con numerosas fotografías y otros recuerdos.

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