La pulsera, de Rosa María Blanco

La pulsera de perlas se cayó de la mesa precipitándose al suelo.

No se rompió ninguna cuenta, no sufrió el menor daño.

Esa pulsera se ha caído cientos de veces, se ha dejado en cualquier parte de la casa, bolso o estantería, pero nunca se pierde, jamás desaparece.

No es bisutería, tiene cierto valor, son perlas cultivadas y su broche es de oro, algo vale, sin duda.

Asombra que, pese a no tener el menor cuidado con ella, siempre aparece. Está ahí permanentemente, muy socorrida a la hora de ponerse algo cuando no se tiene tiempo para pensar en ello.

Me recuerda a algunas personas que estando a nuestro lado, no las damos importancia porque siempre están ahí, por eso las tratamos como a esa pulsera.

El día que nos falten y no las encontremos, quizás nos demos cuenta de cuanto valor tenían.

16 diciembre, 2019
Rosa María Blanco

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