Los niños de la concha

Una antigua lámina colgada en la pared, sacada de una caja de bombones, contenida dentro de un modesto marco, decoraba nuestro cuarto de niñas pequeñas.

Todas las noches nos dormíamos contemplando ese cuadro que tanta ternura y amor nos transmitía. En ella se podía ver al Niño Jesús dándole agua en una concha a su primo San Juan Bautista.

El tiempo parecía pararse en ese lienzo, los niños eran testigos silenciosos de nuestro reposo. Murillo cada noche nos arropaba con esas pinceladas de otro siglo que velaba nuestros sueños. El cuadro proclamaba la inocencia de dos niños jugando con el agua, la concha es su tesoro y las risas sus palabras.

En sus manos brilla el juego sin prisas, Murillo pintó la quietud de su eterna infancia que permanecía y la inmortalizó.

La escena es muy hermosa, nunca la he olvidado, mis hermanas y yo hemos ido creciendo con su contemplación, entrañables instantes antes de dormir en un rincón de nuestra pequeña habitación.

27 diciembre/2025
Ana María Pantoja Blanco

 Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla 1617-1682)

Pintor barroco, son muy destacables sus icónicas imágenes de la Inmaculada Concepción y el Buen Pastor. En cierta ocasión, cuando aún era muy joven, le dijo a su madre: “pintaré a la Virgen María como nadie lo ha hecho”, y así fue en múltiples y diferentes representaciones, estas nos pueden servir como ejemplo:

                           

El cuadro de “Los niños de la concha” lo podemos visitar en el Museo del Prado, de Madrid.

Alguien dijo alguna vez que este pintor sólo tuvo la mala fortuna de nacer en Sevilla y ser contemporáneo de Velázquez, si no él hubiera sido el Velázquez más importante de su tiempo.

Autorretrato – National Gallery de Londres y hay otro del pintor en el Museo del Prado.

2 comentarios en «Los niños de la concha»

  1. Parece que este cuadro quedó en mi subconsciente pues de mayor, en uno de los viajes a España, compré una lámina de este cuadro, le puse un marco y lo colgué en mi casa de Miami, el trocito de mi infancia. Estos niños se parecen a mi nieto Brian, una imagen dulce de los pastorcitos y el corderito, cuidados por ángeles querubines, así somos nosotros también cuidados por Jesucristo el Príncipe de los pastores. Gracias Ana, siempre aclaras enigmas de mi infancia.

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