Leslie Howard, una vida de película

Esta es la emocionante y conmovedora historia de Leslie Howard Stainer, un afamado actor inglés y espía al servicio de Su Majestad.

Nació en Londres un 3 de abril de 1893. En un principio trabajó en la banca hasta que sirvió al ejército británico durante la Primera Guerra Mundial. Una vez terminada, licenciado y sin trabajo, se hizo actor de teatro hasta que en 1921 se desplazó a Hollywood donde realizó una brillante carrera en el cine consiguiendo sus mayores éxitos en los años treinta.

En esta década protagonizó más de veinte películas,  las más exitosas fueron La Pimpinela Escarlata (1934), El bosque petrificado (1936), Pigmalión (1938) e Intermezzo (1939),

                                        

además de Lo que el viento se llevó (1939). En ese mismo año estalló la Segunda Guerra Mundial y el actor decidió regresar a Inglaterra para ponerse al servicio de su nación porque quería implicarse activamente en la resolución del conflicto bélico. Una de las primeras misiones que se le encomendaron, para aprovechar sus grandes dotes oratorias, fue que realizara diversos programas de radio para convencer al pueblo de la necesidad de luchar a través de la comunicación, como eficaz arma de guerra, exaltando el patriotismo de los británicos. Actuó también en varias películas, a veces bajo su dirección, para igualmente animar a los aliados e incluso llegó a producir algunos documentales propagandísticos para subir la moral del pueblo británico ante los enemigos.

“Se cuenta en el libro El vuelo del Ibis, de José Rey Ximena, que Leslie Howard estuvo realizando funciones como espía al servicio del Grupo de Operaciones Especiales (SOE), un órgano creado a instancias de Winston Churchill para luchar de forma clandestina contra los ejércitos de ocupación de Adolf Hitler.

Fue pareja y amante de Conchita Montenegro, bailarina y actriz donostiarra, que desempeñó un fundamental papel en una supuesta operación que debía realizar en su viaje a España por encargo de los servicios secretos británicos.

En el año 1943 este órgano de espionaje llevó a cabo una de sus misiones más importantes y la última para Leslie Howard. El actor, según Rey Ximena, habría recibido el encargo de Churchill de transmitirle a Francisco Franco el mensaje de que no entrase en la Segunda Guerra Mundial y que se mantuviera neutral. Así se lo confesó la propia Conchita Montenegro a José Rey Ximena poco antes de morir, en 2007.

Una supuesta misión secreta disfrazada de visita oficial en la que el actor debía impartir una conferencia sobre Hamlet, obra de William Shakespeare, en el Instituto Británico de Madrid. Aprovechando la ocasión, Howard debía reunirse con Francisco Franco con la excusa de ofrecerse para una gran producción sobre Cristóbal Colón.

Conchita Montenegro, que en aquel momento estaba saliendo con el falangista Ricardo Giménez-Arnau –con quien poco después contrajo matrimonio-, habría hecho de enlace entre el actor y el dictador propiciando el encuentro entre ambos. El fatal desenlace sucedió el 1 de junio de 1943 cuando el avión que trasladaba a Howard de regreso a Londres –después de haber hecho escala en Lisboa- fue abatido por cazas de la Luftwaffe frente a la costa de Cedeira, en La Coruña.

En el momento del suceso Leslie Howard tenía 50 años. Su cadáver nunca fue recuperado de las profundidades del océano Atlántico, al igual que el del resto de las personas que viajaban a bordo del aparato derribado. Unos hechos que durante décadas han planteado varios interrogantes. Por ejemplo, ¿por qué un avión civil fue atacado en una ruta considerada neutral y en la que nunca hasta entonces había habido incidentes?

Una hipótesis que se baraja es que el objetivo del ataque fue el propio Leslie Howard, ya que el régimen de Hitler estaba molesto con él, ya fuera por la influencia de sus películas propagandísticas o por sus labores de espionaje. Otra teoría apunta a que se debió a un error de los servicios secretos del régimen nazi que pensaron que en el interior del aparato viajaba Winston Churchill, que en aquellos días había viajado a Argelia para entrevistarse con Roosevelt y se esperaba que volviera a Londres haciendo escala, al igual que Leslie Howard, en Portugal”.

Creo que la apasionante historia de su vida sería digna de formar parte de un excitante guión cinematográfico, donde este afamado actor pasaría a ser intérprete de su propio protagonismo. Me parece de justicia resaltar el patriotismo de este hombre, merecedor de todo reconocimiento, que debería permanecer siempre en nuestro recuerdo.

12 diciembre, 2019
Ana María Pantoja Blanco

“La verdad es que para disfrutar actuando uno debe ser un exhibicionista en el fondo, hay que deleitarse con las exposiciones de las emociones que sería dolorosa para una persona tímida y reservada. Todos los grandes actores han sido y son exhibicionistas”. (Leslie Howard)

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